El ronroneo de la traductora

Autor: Sol Marzellier
Fecha: 21 de marzo de 2021
Categorias: Entrada

Tres felinos conviven con nosotros en Sol Marzellier Traductores TM: Bimba y Nilo, nuestros majestuosos Cartujos y Bella, adoptada, nuestra Princesita de Ébano.

Los gatos no son tan ariscos como lo piensa la mayoría de la gente, en realidad son muy territoriales, muy caseros y muy de sus amos.

Son tan de sus amos que lo normal es hacerles compañía hasta cuando trabajan y de esta circunstancia, nacen situaciones muy cómicas.

Ya no trabajamos como hace años, con papel y boli o pluma, todos estamos sentados delante de una pantalla, nos movemos gracias a un ratón y un teclado, y la impresora/escáner no suele andar muy lejos.

Lo que no saben estos diablillos es que no se puede transformar el escritorio de un traductor en territorio comanche (o no se debería).

Bimba se desvive por mi teclado, tan planito y fácil de utilizar (el quinto ya tras varias incursiones gatunas), pronto aprendió a cambiar el idioma (horror… esto es japonés, ¿cómo vuelvo al español?), a mandar emails ella sola (“Sol, acabamos de recibir un mensaje tuyo bastante extraño, ¿qué has querido decir?”) y hacer de mis traducciones auténticos jeroglíficos (El presente Contrato se celebra entre dzlkhs.kjhsrkjwkyj3654.54.549º30º89401979q385q38ujhbdjfb…).

A Nilo le van más los cables (que hemos tenido que sustituir ya un sinfín de veces), es más joven y más juguetón, el día no puede acabar sin Nilo retozando en una maraña de cables arañados y mordisqueados y, él, tan feliz.

La impresora es la pasión de Bella, no solo porque está calentita la mayoría del tiempo y puede otear por la ventana lo que pasa en la calle, todos esos botoncitos que parpadean y ruiditos raros la vuelven loca (N.B.: estamos en proceso de tener que comprar una nueva, sin comentarios).

Cuando se acaba el cuarto de hora de locura, uno de ellos se tumba en mi escritorio, debajo del flexo, y se pone a ronronear hasta quedarse dormido.

Es un momento mágico en el cual me siento más concentrada, con energías renovadas para trabajar y hasta de muy buen humor.

Y es que el color de los gatos importa muchísimo: los gatos negros alejan las energías negativas y brindan sabiduría y conocimiento. Los gatos de color gris traen amor, felicidad, buena suerte, así como estabilidad emocional.

Es más, cuando estoy frente a una tarea larga y ardua y mis mininos están durmiendo su siesta en otra parte, voy a por uno de ellos y lo acomodo en mi escritorio.

Acerca del autor

Sol es Doctorada y posee un Máster en Derecho por la prestigiosa Universidad de Paris I Panthéon Sorbonne (especialidad en Derecho Inmobiliario), así como es Licenciada en Derecho (especialidad Mercantil y Fiscal), Universidad Paris II Assas, Francia.

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